Querido 2020:
Me la pelas.
No voy a repetir lo atípico, caótico o distópico de este año, lo sabemos, lo vivimos y lo hemos leído en cada uno de los carteles que te recuerdan el bien de usar tapabocas y quedarte en casa. Tampoco repetiré lo lamentable que ha sido la Pandemia en la vida de todos, con el volumen de pérdidas y conflictos psicológicos o económicos, aunque, vaya... ese virus sí que llegó a hacer estragos.
No, aquí, solo me recordaré que este año me enamoré del home-office, dejé mi depa lleno de plantitas, juegos de mesa y arreglos para sentirme “agustín lara“ (obvio ya hay chistes de señora, porque casitreinta)... Ah, y para presumirles todo lo que, al igual que ustedes, no pude hacer por el pinche Covid.
Recuento.
enero: No me arrepentí de mi cabello azul ni porté tacones por toda la noche en la fiesta de jubilación de mi mamá. Tampoco me arrepentí del perreo hasta el suelo en el cumpleaños de Myrhiam.
febrero: No tuve celebración de San Valentín, pero ayudé a un par de tortolos a besuquearse en la terraza Cha-Cha-Chá.
marzo: No falté a la marcha del 8 de Marzo, y después de eso no salí. No me tatué, no fui a conciertos y no sabía que era el inicio de un año seguido de encierro.
abril: No me salté la oportunidad de hacer varias videollamadas con mis amigos, lo cual disfruté mucho y si no fuera por el volumen de chamba que me cargo, lo haría con mayor frecuencia.
mayo: No celebré mi cumpleaños, o sea sí, pero no como años anteriores ni asistí al Corona Capital. Ahh, y no me quedé otro año sin decir que: PUBLIQUÉ UN CUENTO, BITCH.
junio: No aprendí Ukulele, aunque el plan sigue.
julio: No toleré un día más con mi cabello largo. No logré volverme vegetariana ni me dieron la Beca Conacyt.
agosto: No me fui a estudiar a España, pero sí visité Tulum con mi madre y mi hermano y la verdad me la pasé increíble y me veía chulísima.
septiembre: No me quedé soltera ni me negué la oportunidad de comenzar una sana y fuerte relación en pareja. Tampoco celebré el grito.
octubre: No rechacé una excelente oportunidad de trabajo, tampoco aprendí a decir no y ahora tengo como cinco jefes, pero, hay trabajo, y eso se agradece.
noviembre: No me comprometí, quedé embarazada, bajé de peso o tuve Covid. Lo tenía que sumar, al final todo es fue trending en pandemia.
diciembre: No cené en familia ni abracé a mi mami mientras veíamos una película, pero igual la pasé increíble, hablé con mis abuelos y bese a un muchacho guapo, lo cual ya es ganancia.
En fin, así mi año, no es el más emocionante, pero sí fue un reto a la adaptabilidad, a saber que si las cosas no salen como esperas no está mal, a que no puedes controlar todo y que debes agradecer tener salud, trabajo y apoyo, por lo tanto: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, por el cariño de mis amigos, de mi novio, de mi gato y de mi roomie, gracias por el crecimiento profesional, por la literatura y por los nuevos retos, SOOOO HAPPY, THANK YOU, MORE PLEASE.
PD. Como recordatorio, incluyo acá las resoluciones '19: España, dejar los vicios, 42 km y ahorrar, mismas que, por obvias razones, no cumplí, bueno, sí cumplí la última por pura suerte. Así que este año me voy más básica: pa'los treinta sigue así.
Feliz Año.