Mi fallida memoría me mentía, y creí olvidar este blog por 4 años, pero no, lo abandoné un año en el que no tuve inspiración, y que solo por dejarlo documentado, se los contaré en menos de 400 palabras:
En 2023, según mis historias de instagram: despedí a mi abuelo en enero, cerca del cumpleaños de mi tía Lulú. Lo extraño tanto, dudo encontrar a alguien que me de tanta motivación de estar bien. Eso me hizo recordar a mi papá, y me gusta imaginar que ahora ambos ahora están orgullosos de quien soy y les encantaría echase un mezcal conmigo. Viajé a Nueva York por el cumpleaños de mi novio, y generé muchas nuevas costumbres: viajar con mi mamá por nuestro cumpleaños, ver a mis primos y viajar como nuevos jóvenes adultos, repetir Vaivén con amigos y aprovechar la primer ronda de bodas. Trabajé en Gerundio, y tuve acné por burnout (sí, acné a mis 32). Hice una de las fiestas de cumpleaños más divertidas, donde fui la flor de Vive Sin Drogas, creamos el grupo Iris, me hice muy amiga de una tocaya y lloré mucho en LCD. Empecé la maestría, 10 años después de salir de mi carrera, la maestría qué tanto quería al llegar a la ciudad. Planté tomates, alimenté lombrices y llevamos a nuestros padres a Los Cabos. Sonaba a pedida de mano, pero no, y me siento orgullosa de contar que pagamos las vacaciones de nuestros papás en un all inclusive. En 2023 repetí terapia y llevé al límite a Benja, pero me ayudó a recordar que hay una figura paterna a la que siempre voy a extrañar, y que la relación con mi mamá puede mejorar si ambas estamos comprometidas. En septiembre mi novio decidió renunciar y pase varios meses siendo su soporte, al final salió muy bien, tanto que decidió no pasar navidad con mi familia, y estar sentado en casa comiendo KFC. En 2023 organizamos de nuevo la cena de año nuevo y terminé feliz y más cercana a mi red de apoyo.
Listo, ahora sí, 2024. Marica... este año sí estuvo heavy:
Lo comienzo con Marica, porque estoy sentada en una café librería en la zona norte de bogotá, mientras barren, 20 min antes de cerrar.
Tengo tantas cosas que procesar que haré este cuento en agradecimiento a mí, a mi cuerpo y todos los aprendizajes que he adquirido. Hubo muchos números importantes: 3 trabajos, 2 renuncias, 2 maestrías a la vez y 1 FIL en Guadalajara. 3 Viajes internacionales, 3 bodas, unos XV años, 3er Vaivén, 3er cumpleaños de disfraces, muchas, MUCHAS noches de llanto, pero también muchas noches de pláticas increíbles, harta mota y después de 16 meses varios litros de alcohol.
Después del burn out, también mi alimentación, bajé 8 kilos, e integré más ejercicio a mi vida, ahora hago yoga y pegas, ando en bici, y de septiembre a noviembre mi rutina comenzaba a las 4:00am, hago Commando a las 5:00, a las 7:00 empiezo inglés, y trabajo de 8:30 a 5:30, a veces voy a yoga o danza contemporánea, y de 7:30 a 9 o 10:00 lunes, miércoles, jueves y viernes estoy en maestría.
Voy muy bien en la de Editorial, soy muy feliz, tanto que en mi periodo de desempleo escribí Byte, tenía desde pandemia que no escribía un cuento. Se publica en enero, y estoy contenta del equipo y amigos que he formado. En agosto inicié Collective, no sé en qué cabeza cabe hacer dos maestrías a la vez, pero ahí voy. Mi simpatía me llevó a ser seleccionada "Capitana de generación", somos Teslas, y me encanta.
La parte más pesada, además de pasar 3 semanas en Bogotá con la familia de Sebas, fue renunciar, renuncié a Gerundio, porque necesitaba más, y después renuncié a Coca-Cola, porque ese más no era por ahí. La pesé mal, mal con ganas, se me fueros mi ahorros, pero empecé Fertilidad Integral, ahora sé que tengo 0.2 "lo que sea" que puede comprobar mi infertilidad, espero que el siguiente año desarrollé bien a qué me llevó esta información.
Viaje Perú, me la pasé bomba, viajé a Bacalar y amé ver a mi mamá andar en bicicleta después de 30 años. Visité y me divorcié de Tecate, no sin antes ver a mis gringos, también fue una cosa chula, cada vez me vuelvo más tía y quiero estar más cerca de mi familia, de mis amigos, mis verdaderos amigos. Fue duro pero solté muchas relaciones que ya no eran sostenibles, en las cuales no me sentía cómoda, segura ni emocionada.
2024 estuvo denso.. mi cumple fui Talía, en fiebre, el cumpleaños de Sebas fui espectadora de cómo se tiraba en paracaídas y mi momento favorito fue ver a mis primos de traje por el cumpleaños número 15 de Ana Pao, ¡se acabaron los bebés de la casa!
2024 fue duro. Mucho que pensar, mucho que cambiar, mucho que agradecer. Gracias, gracias de nuevo vida, más, un poco más suave, pero siempre más, por favor.