miércoles, 31 de diciembre de 2014

La vida sigue (2014-2015)

 Aquí la vida sigue, las cosas no han cambiado, ni cambiaran, o bueno, quizá se incrementen o disminuyan, quizá se pierdan en mi memoria o inicien con nuevos aires, quizá no. En 2014 la vida siguie, sí 2014 fue de cambios –como cada año-, fue de logros y dificultades –agradezco no tener que escribir fracasos-. 2014 fue el año que me volví adulta y me convertí en la mayor fan de mi madre. 2014 tiene muchas cosas que presumir, pero por falta de tiempo e inspiración  me haré de una aburrida lista para contar y registrar este divino año que termina:
  •   Concluí mis prácticas profesionales alrededor de personas increíbles. #extrañoelCEART
  •  Recibí propuestas de trabajo.
  •  Viví el ViveLatino y el CoronaCapital.
  •  Inicié un noviazgo.
  •  Conocí el Hong - Kong en Tijuana.
  •  Viví una vergonzosa semana santa en Ensenada.
  •  Vi como el amor de mi vida – Nacho, de Los Claxons- me cantaba Playa Maguadel.
  •  Pisé 11 estados diferentes de la republica mexicana.
  •  Perdí 3 bicicletas.
  • No me encontré dinero.
  •  Viví en 3 departamentos distintos.
  •  Cerré un ciclo en mi vida. #ImFineeee
  •   Abandoné a Poncho.
  • Gané una beca de verano.
  •  Conseguí uno de los trabajos de mis sueños (a pesar de la paga).
  • Me di de alta en el SAT.
  •  Realicé una ponencia.
  • Me mudé de ciudad.
  • Terminé mi carrera. #díganmeLicenciada
  •  Disfruté un fin de semana en el Cervantino.
  •   Besé sólo a 6 personas.
  • Asistí a dos Ferias Internacionales del Libro (UABC y la FIL Guadalajara).
  •  Conocí la Huasteca, en pareja.
  •  Conviví con gente bonita de Paris, de Colima, del DF e incluso de mi hermosa Baja California. 
  •  Asistí a una manifestación en el DF.
  •  Comí una deliciosa torta de chilaquiles en la Condesa.
  • Bebí sake.
  • Me rencontré con mi familia.
  • Perdí a mamá Pita.
  • Subí, baje y volví a subir de peso.
  • Aposté un barril en una apuesta que no voy a poder pagar.
  • Terminé el año con las mismas deudas del año pasado.
  • Corté 15 cm de cabello.
  •  Lloré mucho por las razones que menos me imaginé.
  •  Todavía #NosFaltan43.
Como sea, estoy agradecida porque me fue complicado encontrar malas experiencia en el año, agradezco a mi madre que está bien chula, a mi hermano que termina pelón el año, a mis bebés psicólogas por existir, a Tita, a Harleny, a Humberto, a Saxana, a mis amigos de toda la vida, a todos los que me han abierto su casa, a mis más recientes amistades, a mis machos que están en Tecate, a quienes han confiado en mis capacidades y me han dado la oportunidad de crecer, a mis abuelos, a mis primos y mis tíos, a los choferes y pilotos que me permitieron llegar a salvo a mis destinos, etcétera...


Gracias y para no perder la costumbre: más por favor.
Feliz 2015.

miércoles, 1 de enero de 2014

2013 en dos pasos

2013-1: Colima, Guadalajara, Distrito Federal.  Quito, Ambato, Guayaquil, Cuenca, Baños, Montañita, Lima, Cuzco y Machupichu. Apoyo incondicional. Una despedida, una pérdida, un hospedaje imprevisto y la larga espera entre vuelos de avión. Algunos gringos, franceses, japonesas, ecuatorianos, australianas, canadienses, chilenos, argentinos y mexicanos. Un romance pasajero y varias botellas de ron barato. Unas pintas de Pilsener, Cuzqueña y Cerveza Club. Unos cigarros caros y algunos viajes en autobús. Diez videos caseros, algunos besos, mil mensajes de amor a distancia y de vez en cuando -para ahorrar-, un bote de nieve en la cama viendo películas. Enormes platos de arroz, arroz, arroz y más arroz acompañado de petacones o maduros. 7 kilos de más. Compañeros de clase caprichosos,  materias barco y soportar el coqueteo algún viejo catedrático de la institución. Ser turista y extranjero. Ser colombiana por tu aspecto y mexicana por nacionalidad. Conocer vidas ajenas, rostros distintos, acentos característicos, historia viajeras, aventuras, tragedias y agradecer por ser parte de su camino en la vida. Convivir con hippies, músicos, artistas, políticos, estudiantes ó  simples jóvenes con una mochila al hombro y una mente llena de aspiraciones.  A veces en la montaña acompañada de un buen cafecito o en la playa alejada del cumulo de gente que baila en el antro, para nadar desnuda al son de las olas. Estar lejos de casa, pasar meses administrando el poco dinero. Vivir con un pie en el autobús, encaminado mi cuerpo a la más empinada montaña o mojando mi espalda con las más salvajes olas de mar. Perder el suelo al lanzarse por una cascada. Reír y hacer eco por las calles de la enorme vía de Samborondón. Ser quien fui. Vivir lo que viví, una meta cumplida, una experiencia, un nuevo escalón.

2013-2: Quito, Lima, DF y Tijuana. Un café para decir adiós a las mujeres más lindas que he conocido, cada una viajando a diferentes destinos.  Una amistad más fuerte con mi compañera de viaje.  Una nueva espera. Una fuerte abrazo, una bienvenida y dos cumpleaños. Retomar la rutina y amargarse por la ausencia de aventura. Entristecerse por volver, por tu nueva visión, por no adaptarte, por no volver en el tiempo, por juzgar, por esperar más de los demás y por saber que aquí, nada cambia, sólo la economía. Nuevos proyectos, misma actitud. Trabajo, salidas y un poco de escuela. Fortalecer amistades y reconocer a los mejores hombres y mujeres que acompañaran tu vida, construyendo magia junto a ti. Rendirse ante un viejo amor sin salvavidas. Dar un último esfuerzo y fracasar. Cambiar de espacios, conocer nuevas personas y aprender una enorme lección de vida. Una nueva meta, varias nuevas metas. Algunos riesgos, faltas de moral, eventos culturales, música, correos, mensajes, alcohol, cigarros, paseos en bicicleta, comidas, placeres, aventuras, literatura y juegos de azar. Como siempre: discusiones, lágrimas, llamadas nocturnas y un café. Un análisis crítico y existencia, algunas conversaciones serias, pláticas interesantes y nuevas aspiraciones. Un bar, un café, una cama, un sillón, una banqueta. Un micrófono y mis lágrimas hablando en voz alta. Errores y aciertos. Posibles arrepentimientos. Nuevas emociones. Miedos y claro, tragedias de carretera.

2013 termina increíble; con duras lecciones, con proyectos personales, con muy fuertes amistades, con una familia solida y sana,  y claro, con un temor enorme por lo que el nuevo año tiene para mí. 2013 es el primer paso al cambio, a la bienvenida.  2013 me cerró la boca y me abrió la mente. 2013 fue transición.

2013 gracias y recuerda,  más por favor.