Ser adulto puede ser divertido, incluye viajes, madurez, estabilidad y mucho compromiso.
Ser adulto, a mis 31 años me suena mucho mejor que cualquier otra etapa en mi vida, 2022 fue mi primer año completo viviendo en pareja, cuidando al gato más mimado del edificio, fue un año en el que logré madurar la relación con mi mamá, apoyé a mi hermano y lo veo nuevamente feliz. Tengo un par de abuelos que llenan de amor todos los momento que compartimos, una familia increíble, con primos y primas que ya pasan la adolescencia y con los cuales espero pasar muchas semanas santas juntos. Tengo amigos, cada vez más cercanos a los cuales agradezco, a pesar de la distancia, de la saturación de tiempo y las menos frecuentes llamadas.
Ser adulto es maravilloso, cuando hay amor, comunicación asertiva y ganas de trabajar en equipo. Ser adulto se ha convertido en un trayecto con vacaciones, donde descasar es tan importante como seguir aprendiendo, hacer ejercicio, comer sano y buscar actividades que despejen la mente y nos llenen de buenos recuerdos.
Ser adulto, es conversar en calma, es presumir a tu psicólogo, a tu nutriólogo y los buenos resultados de tus análisis clínicos. Ser adultos es tener conversaciones sobre el cuidado de los gatos, las recomendaciones de limpieza en la cocina y los descuentos por temporada en súper. Ser adultos es poder ir un mes de viaje a Europa con tu pareja, no por aniversario ni luna de miel, sino porque se puede y compartir una experiencia así es el motivador para seguir juntos.
2022 me regaló viajes increíbles, cambios de trabajo que me tienen muy emocionada y contenta. En 2022, se canceló el proyecto en equipo de Departamento de Libros, perdí mucho dinero, pero aprendí mi lección. Tuve la oportunidad de tomar un diplomado y conocer mujeres increíbles y malcriadas, con las cuales iremos construyendo cosas maravillosas.
Gerundio me abrió las puertas para un compromiso más serio, por primera vez vivi un recorte y cierre de empresa con Lea&Bo, y varios adiós en los proyectos de freelancer. Sin embargo, eso me dio tiempo, para mejorar mi rutina, ser más constante en el cuidado de mi piel, mi alimentación y mi ejercicio. Hago cosas por amor propio y comparto todo lo bueno que tengo cada que puedo.
Esta año, mi mamá abrió Nómada, mi hermano regresó a Colima, mi abuelo enfermó y medicaron a mi abuelita, pero la hemos pasado bien, y me he acercado mucho más a mis primos tanto en Semana Santa como en el Comic-Con.
Disfruté mucho conocer la familia y amigos de toda la vida de Sebastian, así como vivir hongos en Amsterdam, besarnos frente a la Torre Eiffel y pasear por las calles españolas.
2022 fue increíble, aprendí tanto y me siento muy segura de todos los pasos que siguen en este andar llamado vida. Gracias vida adulta, gracias Andy del pasado.
31 años, 1.65, 64k.
Países Nuevos: Países Bajos, España y Alemania.